Zatapathique • 08 oct 2025 • 2 min de lectura • 238 palabras
Señor, cual sea que quieras ser hoy, no te discrimino, te pido que pongas en mi camino los remaches de asfalto más finos, los tales de mil, estos vecinos que den los buenos días y si quieres que los tengan.
Que si le dan golpes a mi hijo en el colegio el pueda devolverlos acorde con tu comparecencia, y que si se ofende aprenda a encauzar su energía en beneficio y no pataleos. Sobre todo, déjamelo llegar a la vejez, que sé hoy en día es mucho pedir pero dicen que para ti todo es posible.
Dame paciencia para no rozar con la impaciencia de los demás. No me dejes pecar de apatía al anciano ni amargura al joven. No dejes que las vallas siembren huerto en mi cartera.
Que la paz quiera el chino como el haitiano, y que el gobierno abra los ojos a los millones que pueden cobrarles en impuestos a los norteños que están viniendo a sacar al pobre del medio a puro dólar.
Gracias señor por otro día, que aunque sea un día menos milagrosamente es un día más, que aunque vivamos en la incertidumbre por tu gloria seguimos respirando, que aunque sea más humo que oxígeno en tu gracia siguen abriendo las farmacias, que aunque los analgésicos están caros por tu sabiduría las redes tienen a la gente anestesiada, porque tu hijo era pescador y siempre sabía donde echarlas.
Amén, amen, amén.