Zatapathique • 24 ene 2026 • 2 min de lectura • 364 palabras
Jorgito Morán anda con los estibadores del este. Esas gentes escuálidas que transportan los cadáveres en embarcaciones industriales. Pero todo es industria, todo es negocio. Al electricista lo puse a instalarme un inodoro y el plomero me horneó un bizcocho. Era el cumpleaños de todos los cueros de Sosúa, Susua como dicen los clientes gringos, donde las olas no son tan altas como los embadernuques y las tetas puestas hacen cerito en la calle. Jorgito tiene el ripio tan grande que lo usa para pasear a su perra, le enreda par de libras por el cuello y termina ensartándole el sieso. Y así van por las avenidas vendiéndole publicidad a los letreros, endeudando a los gomeros y causando accidentes automovilísticos de primer impacto.
Fue la vez aquella, que la perra se cagó al momento que Jorgito le meaba el culo, cuando anunciaron los candidatos a la presidencia de hacía siete campañas que aún no se habían terminado de contar los votos desde entonces y por eso vivíamos en anarquía, y ahí fue que recordó le perra que era ella la protagonista de un cómic, y se plasmó en el asfalto como una postalita y medio ripio se le quedó a Jorgito ahí aplanado para siempre.
Se mochó tres metros, ahora tenía un pene común y corriente, apenas una salchicha de hot dog con la punta lisa, un tímido bimbolo sin gracia ni estilo. Se levantó de aquella crisis vendiendo maní en la Duarte y pan de fruta en la Paris. Por las madrugadas con la barriga abombada de agua de contén y cáscaras de mango, producía un grafiti rústico, casi zurdo, con la punta del mondongo que aún le sangraba. La haitiana de ojos explotados que se lo daba cada viernes 13 le decía Pirín al mando, y así firmaba entonces Jorgito sus grafitis.
Ni los que llevan flores en carreta, ni los que andan con nada más que chaqueta, bajo la lluvia o frito en el sol, con un croc blanco y una samurai desteñida, pelo crespo con pegotes de chocolate, bendito sea el loco porque conoce la verdad, y que la verdad es solo una, y no hay más nada que buscar.