Zatapathique • 04 jun 2026 • 6 min de lectura • 1,116 palabras
“Desde que se gabió en la tarima no hay quién le huela si no los peos.” y ahí mismo haló la correa como se hala la cuerda para prender una planta eléctrica, y al caer el telón de sus khakis se le vieron todos los mecanismos.
El público atónito de semejante sentencia en un funeral, no tuvo tiempo de reaccionar cuando dos morenos molletos con mantas azules como vestimenta ahuyentaron el aire a su paso y de un zarpazo se hicieron con el velador. Se lo llevaron amarrado en una camilla, lo viraron como a un frito, boca abajo con las muñecas abrazadas por tairrás amostazados por la compresión del sudor. Un culo muy bien postizo aplaudía a su salida, su pasajera llevaba en mano una orden de hacer de todo.
Era el Petroquímico Anoyín, corregidor del sufragio de la insuficiencia renal. Entraron tres martillos depresivos y clavaron una pancarta de letras periódicas, tipo O o 0 incluso tanto nega como Pos y Tivo.
Tivo, ja, quién más si no el más Tuiun, director y actor, dueño del canal 666 del cual solo llega la señal a televisores que llegan al 99, por lo que hay que poner ese último canal, poner el aparato de cabeza y la cabeza en el aparato (no en el que te gusta que estás pensando), modo que el 99 diga 66, y luego poner 6 botellas de agua de florida equilibradas como mejor entre la señal. En esa empresa encontraron a Quico Iveripe Laguitarra, cuando tentaba soltar la sexta botella acto tras cual se desplomó la estructura de su sistema gastrointestinal y explotó el edificio del gobierno cuatro años en el pasado. Los científicos se acuartelaron porque nadie creía que se podía viajar al pasado a pesar de que todos vivían pidiendo visa para el futuro sin frutos.
El Todopoderoso me ha privilegiado con el yugo de ser testigo de las cosas que están pasando y que, en caso de que queden o reaparezcan a quienes pueda interesarle, sean transferidas al porvenir que desde ahora les profeso, no promete nada conservador.
Esta es la que cree que sabe lo que siento, y que se inventa eufemismos para lo que no quiere sentir. La pendeja valiente que solo ve valientes pendejos. Supone todo por hecho al tirar un dado, cerrar los ojos y gritar el número. Tanto borbotear promesas al vacío la llenó de impresiones full color con un banding estupefaciente. La palabra clave es tupé facta. Perdida en las puñaladas que quisiera darle en el ombligo del que tanto reniega. Yo no le hablo a mi madre porque me dijo que soy una tecata, y la verdad a mi me gusta solo cuando me cubre los pies debajo de los zapatos.
Así estamos todos los nosotros, rebotando los hechos en un bellydance fenomenológico semi-tuerto y cansado de que lo llamen por las noches a ofrecerle tarjetas de crédito desde la misma oficina donde se las clonan. Apúntese para apuntarlo.
Vi una tipa en zancos de parranda en orgía, yendo par de días al gimnasio, los fines de semana a mariconear con sus mejores amigas a resorts, prometiéndose que dejaría la mala vida, posteando videos donde se le ve el aura a las gentes que tienen millones de vistas en TikTok, aprendiendo a tocar guitarra con la cáscara restante de la sombra explosiva.
La más darks, como la cirílica rebautizada con la lógica en el dedo recién pasado por la rajada limpiada en seco en la oficina de uno de los trabajos que interpreta para costearse las herramientas de estupidez aleatoria con las que regurgita los videos que publica con su música plástica que sale por un conbello guayado con la grasa que perdió para embaucar pajeros. Con más reglas de lo que debe o no ser así o de aquella forma para poder ser bien o aceptablemente mal que vivencias de las cuales exprimir actitud. Buscando tipos en Bumble para ver que servicios les saca antes que la leche y exclusivamente, y si te niegas se pone más darks de lo que le salen los fruity loops. Musitando que no tiene sentido salir a montar bicicleta sin rumbo. Con una modorra siberiana de igual desteñimiento y un estreñimiento de todo lo que sea interesante más allá de su carne celulítica. Si usted va a ser estúpido, séalo con gusto.
Quién más, la chamaca que se le zafó al cavernicolismo de su origen para subir a la montaña y tirarse con un paracaídas horadado con la señal de la bestia y caer de nuevo en la mierda con la que se identifica. Ni más ni menos le toca.
Las únicas que se salvan son las que no tuvieron la oportunidad, y eso nada más porque no hubo tiempo para incluirlas en el guión, va y son peores mamagüevos a mucha honra y con denuedo.
Hay vainas ya que dan tanto para atrás por delante que no puedo discernir entre un camello y una aguja, esperando, haciendo la fila para entrar al reino por la puerta donde sacan el cadáver del rey que decidió morirse antes que lo lincharan y como quiera le entraron a palos en el funeral.
Trabajando durísimo para costear los postizajes, coño que en las fiestas hay que enseñar la silicona que igual va y se filtran las ventanas y se reparan fácil con medio culo y cualquier pistola de esas que hacen de güevos en esta isla porque ya no queda quién se haga pasar hombre si no es por salir en alguna maldita foto y después de ahí la testosterona para su casa tranquila, que no la jodan que ella no está en eso que tiene que hacer un live con sus seguidores para aclarar una vaina de un sponsor.
¿Y qué diablo importa ya nada de esa maldita vaina? Entonces, ¿qué es lo que van a hacer? ¿Qué más? Venirse y evitar que el otro se venga, no queda de otra, vamos a nadar en el semén de todo el mundo y el que no tenga semén se lo compra a alguien o se lo implanta e igual se viene sobre venida en la sobrevenida antes de la dichosa segunda venida que el cabroncito evangélico ese prometió con toda la intención de un político en campaña.
¿Cuáles son las cosas que le importan a la gente ahora? Responder esa pregunta es como jugar a la ruleta rusa con el revolver lleno.
Ya, eso es todo, o mentira del diablo pero estoy cansado, la vaina se jodió completamente y todo el mundo lo sabe y nada más estamos esperando la primera para desgraciarnos todos. ¿Por qué no? ¿Para qué no? ¿Quién diabo…? ¿Tú ta loco e?